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Con solemnidad y recuerdo se vivió la jornada del once de septiembre. En Washington, en el edificio del Pentágono, el presidente Barack Obama asistió a una ceremonia en el patio de homenaje a los caídos, pero el homenaje se vió interrumpido por un inoportuno malentendido.

Con solemnidad y recuerdo se vivió la jornada del once de septiembre. En Washington, en el edificio del Pentágono, el presidente Barack Obama asistió a una ceremonia en el patio de homenaje a los caídos, pero cuando el presidente se alistaba para continuar hacia Nueva York para otro ceremonial en el World Trade Center, un extraordinario malentendido terminó con el protocolo y trajo a memoria el temor inminente de un nuevo 11 de Septiembre; pero esta vez en las aguas del río Potomac.

De acuerdo a John Currier, almirante del cuerpo de Guardacostas, se estaba realizando un ejercicio con las patrullas en el río Potomac, pero esta vez alguien dijo BANG,BANG por la radio. A continuación se reportaron disparos y sin saber de qué se trataba, se despertó una ola de respuesta de emergencia. Ola que paralizó aeropuertos y desplegó agentes federales por los cinco punto cardinales.
Finalmente, tanto operativos del cuerpo de guardacostas, como agentes federales concluyeron que no hubo disparos, pero en cierto punto, algunos medios de comunicación hablaron aún de detonaciones de ametralladoras.
Así como se sostiene que el entrenamiento constante es una forma de estar siempre listos para actuar en caso de emergencia, otros se preguntan cuál fue el momento en el que la línea de comunicaciones se perdió. En todo caso, falsa alarma o no, el temor generalizado, más que la seguridad, aún persiste hasta nuevo aviso.

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