Andrea Bocelli: Voz que nos hace mirar más allá

Definitivamente cada ser humano es una gran obra de arte perfecta porque es elaborada directamente por las manos tiernas y maravillosas de Dios.

Definitivamente cada ser humano es una gran obra de arte perfecta porque es elaborada directamente por las manos tiernas y maravillosas de Dios. Andrea Bocelli y Tony Meléndez entre muchos otros genios de este nuevo milenio nos presentan una expresión maravillosa del amor de Dios sobre la humanidad. Este inquieto artista nació en Italia en un pequeño pueblo de la campiña Toscana. A los seis años comenzó a estudiar piano y luego comenzó con la flauta y el saxofón.

Debido a un glaucoma congénito y un accidente de futbol que le produjo una hemorragia cerebral, pierde la vista a la edad de 12 años. Decidió a no dejar que esto destruya su carrera, sigue adelante con gran fuerza de voluntad, de la cual a esa edad ya era dueño. Su pasión por la música le llevó a ofrecer pequeñas actuaciones familiares y más tarde gracias a su optimismo y a no dejarse desanimar por la ceguera se convirtió en un gran ídolo musical a nivel mundial.

Andrea Bocelli desde muy pequeño, soñaba con cantar ópera escuchando a sus más grandes tenores como Enrico Caruso, Mario del Mónaco, Luciano Pavarotti y de su maestro Franco Corelli. Tras concluir sus estudios, trabaja durante un año como abogado para luego dedicarse por completo a la música. La perseverancia y la constancia lo han llevado muy lejos en la fama.

Andrea Bocelli tiene una canción que me gusta mucho y que encierra un mensaje muy aleccionador, un mensaje que invita a reflexionar sobre lo que somos, lo que tenemos y lo que valoramos. Le escribe a una joven que se está quejando por no tener todo lo que ella quiere y por eso no valora todo lo que tiene, que es mucho y dice: “Por qué eres tan injusta, niña mimada, teniendo todo, pareces no tener nada. Valore lo que tiene, no sufra y se lamente por lo que tiene. Cuando su entusiasmo aumente, el temor ira desapareciendo en su vida”. Tim Redmond nos recuerda: “Hay muchas cosas que pueden atraer mi vista, pero hay cosas que pueden atraer mi corazón… son estas las que intento perseguir”.

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