Amazonia, otro frente de gigante Petrobras a la espera del crudo submarino

Mientras el gobierno brasileño celebra el descubrimiento de importantes reservas de petróleo submarino que se sumarán a una producción de dos millones de barriles diarios, la estatal Petrobras desarrolla otros yacimientos que le permiten mantener la raíz de su producción en la selva amazónica.

Mientras el gobierno brasileño celebra el descubrimiento de importantes reservas de petróleo submarino que se sumarán a una producción de dos millones de barriles diarios, la estatal Petrobras desarrolla otros yacimientos que le permiten mantener la raíz de su producción en la selva amazónica.A 650 km de Manaos, capital del estado de Amazonas (nordeste), se ubica la refinería de Urucú, la mayor de producción terrestre de Petrobras y a la que solo se puede acceder por vía aérea.Esta planta es la punta de lanza de la explotación del petróleo amazónico en Brasil, gracias a crudo de alta calidad y el más liviano y fácil de procesar entre el extraído en las refinerías del país, explicaron funcionarios de Petrobras durante un recorrido por la planta al que fueron invitados periodistas de la AFP.Las reservas en Urucú son de sólo 480 millones de barriles de petróleo en un área de 18.000 km2, un bajo nivel en comparación con las reservas totales de la estatal, que ascienden a 14.000 millones de barriles y que pueden más que triplicarse una vez que se determine el volumen de crudo hallado bajo la capa de sal de la plataforma marítima, a unos 7.000 metros de profundidad.Con este hallazgo, el gigante sudamericano podría convertirse en uno de los mayores productores y exportadores de hidrocarburos del mundo, una perspectiva que ha generado gran expectativa entre los inversores.Pero lejos de los ricos yacimientos en aguas ultraprofundas, Petrobras continúa desarrollando la base de Urucú, fundamental para la región amazónica a la que abastece de gas para sus 30 millones de habitantes.Para conservar los recursos naturales y minimizar la tala de árboles, esta planta cuenta con pozos llamados horizontales, que desde un mismo punto permiten la salida de conductos en diversos sentidos para extraer los fluidos y el gas, evitando la instalación de grandes pozos de extracción.La firma también reforesta la zona con vegetación nativa.Para el desarrollo de esta refinería en plena selva amazónica, Petrobras debió contratar pobladores del lugar que pudieran soportar temperaturas que fácilmente alcanzan los 40 grados durante los 14 días de régimen de trabajo corrido.La tasa inicial de analfabetismo (40%) entre el personal era tan alta, que la firma tuvo que implementar programas especiales de capacitación para que los empleados pudieran hacer funcionar el complejo, reflejo de un flagelo que Brasil no ha logrado erradicar, y que afecta a 14 millones de personas especialmente en las regiones del nordeste y la selva amazónica."La comunicación antes se daba por semiótica y ahora (con la formación del personal) se redujo de manera importante la cantidad de accidentes", en Urucú, que emplea a 4.000 trabajadores, resaltó Mauro Martínez, gerente de comunicación de Petrobras para el estado de Amazonas.Sin comunicación terrestre, la refinería cuenta también con médicos, un sector de recreación, un centro para el reciclaje de desperdicios, un aeropuerto y un puerto al que llegan los alimentos e infraestructura desde Coarí, a unos 450 km al oeste por el río Urucú.Además de Urucú, la estatal petrolera brasileña continúa realizando nuevas perforaciones en la selva amazónica para ampliar su producción destinada a esa vasta y poco industrializada región.

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