Alemania se la juega por el crecimiento, apuesta arriesgada pero obligatoria

El nuevo Gobierno alemán anunció este fin de semana su decisión de dejar que se agrande el agujero fiscal del país para concentrarse en impulsar el crecimiento, una apuesta arriesgada aunque, al mismo tiempo, la única posible, según economistas.

El nuevo Gobierno alemán anunció este fin de semana su decisión de dejar que se agrande el agujero fiscal del país para concentrarse en impulsar el crecimiento, una apuesta arriesgada aunque, al mismo tiempo, la única posible, según economistas.Para la nueva coalición entre los conservadores de la canciller alemana, Angela Merkel (CDU/CSU), y los liberales del FDP, las finanzas públicas en rojo son el precio a pagar para apoyar la reactivación de la economía.Según su lógica, una vez que se recupere el crecimiento habrá más empleos, así como más personas y empresas que ganen dinero y paguen impuestos, y esto permitirá disminuir el déficit en forma progresiva.A partir de 2011, las bajas de impuestos dispuestas por 24.000 millones de euros anuales darán lugar a un agujero fiscal del mismo tamaño, sin contar los déficits de las cajas de seguridad social y la Agencia para el Empleo, que paga a los desempleados.El nuevo ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, reconoció el domingo que la perspectiva de un presupuesto equilibrado es una "utopía" para los cuatro próximos años y que Alemania deberá asumir "deudas exorbitantes" para enfrentar los gastos. Este año, el Gobierno deberá pedir prestados unos 90.000 millones de euros.El cálculo que hace el nuevo gobierno es arriesgado, ya que serán "los hogares de pequeños y medianos ingresos y las familias con niños" los que aprovechen en primer lugar la generosidad del Estado, a partir de la creación de un nuevo sistema de medición fiscal."Cuando se apoya el consumo de las familias, la cuestión es saber si el dinero se gasta o si las familias ahorran la mayor parte", advierte el presidente del instituto de investigación económica DIW, Klaus Zimmermann, teniendo en cuenta que las tasas de interés para el ahorro en Alemania son unas de las más elevadas de los países occidentales.Además, subraya Zimmermann, "la debilidad actual del crecimiento no es una consecuencia de un control del consumo", sino que en los últimos meses han sido precisamente los gastos de los hogares lo que han sostenido la economía, golpeada de lleno por la caída de la demanda internacional de vehículos, productos químicos o máquinas-herramientas.Pero para muchos economistas, el nuevo gobierno no tiene opción, y no sólo a raíz de sus promesas electorales."Reducir los impuestos ahora y consolidar el presupuesto más tarde es el orden correcto de hacer las cosas", comentó el experto Dirk Schumacher, de Goldman Sachs, en momentos en que la economía alemana se encuentra en estado de convalecencia tras su peor crisis en más de 50 años.El banco Unicredit califica al programa de la nueva coalición de "política TINA", a partir de las iniciales de 'There Is No Alternative' ('No hay otra alternativa')."Reducir los gastos públicos a partir del año próximo, cuando el desempleo va a aumentar, no tiene ningún sentido", argumenta su analista Andreas Rees.Para este economista, apoyar el consumo de los hogares es primordial ya que, incluso si las órdenes de compras a la industria alemana parecen haber mejorado un poco, "las exportaciones podrían volver a verse afectadas el año próximo cuando las ayudas coyunturales desaparezcan en muchos países".

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