Alemanes se quedan solos en Europa en su lucha contra plan de GM para Opel

Los empleados alemanes de Opel, que temen ser ahora los principales perjudicados de la decisión de General Motors (GM) de no vender su filial, se quedaron esta semana solos en su intento de implicar en su protesta a sus colegas del resto de las fábricas europeas.

Los empleados alemanes de Opel, que temen ser ahora los principales perjudicados de la decisión de General Motors (GM) de no vender su filial, se quedaron esta semana solos en su intento de implicar en su protesta a sus colegas del resto de las fábricas europeas.Entre 10.000 y 25.000 trabajadores alemanes se manifestaron el jueves en lo que, según sus sindicatos, debía convertirse en el pistoletazo de salida de una gran movilización en los cinco países europeos donde el constructor estadounidense emplea a unas 50.000 personas.Pero el viernes la normalidad era la nota dominante.Ninguna manifestación estaba programada en Gran Bretaña, ni en la fábrica de Gliwice, en Polonia, ni en la española de Figueruelas (norte), donde trabajan unas 7.000 personas."Nuestra situación es completamente diferente a la alemana", explicó Ana Sánchez, representante del sindicato español Comisiones Obreras.En Amberes, los asalariados belgas dejaron momentáneamente el viernes sus puestos para asistir a reuniones de información organizadas por los sindicatos.El futuro de los 2.300 trabajadores de esta fábrica hace tiempo que se avecina muy comprometido, independientemente de lo que GM decida para Opel.Si los alemanes son los únicos que se movilizaron esta semana es porque son quienes más tienen que perder con la decisión de General Motors de no desprenderse de su filial europea.Con el plan inicial, es decir la venta de Opel al fabricante canadiense Magna, asociado al banco ruso Sberbank, las cuatro fábricas alemanas tenían garantizado su continuidad, gracias a la presión de Berlín y en detrimento de los empleos en otros países, según acusaban estos últimos.Ahora, General Motors prevé suprimir unos 10.000 empleos, los mismos que Magna, pero lo que puede cambiar es su distribución.La reestructuración "se hará esencialmente en detrimento de Alemania y de Bélgica", afirmó el jueves Klaus Franz, jefe alemán del comité de empresa de Opel.Además de la de Amberes, entre una y tres fábricas alemanas podrían cerrar.Por ahora, sólo rodó una cabeza: la del jefe de GM Europa, Carl-Peter Forster que, tras apoyar la venta a Magna, dejará sus funciones, indicaron fuentes bien informadas a la AFP.Un portavoz de la canciller alemana, Angela Merkel, señaló el viernes contar con "indicios" que apuntan que GM "explicará la próxima semana cuáles son sus planes" de reestructuración.La Comisión Europea, gendarme de la competencia, también aguarda con impaciencia conocer la estrategia del fabricante estadounidense.Bruselas está dispuesta a "desempeñar su papel, pero no puede hacer gran cosa mientras GM no aclare exactamente qué tiene intención de hacer y si va a pedir ayudas públicas", indicó un portavoz.El ejecutivo comunitario parece haber precipitado la cancelación de la venta de Opel al haber expresado sus dudas sobre la legalidad de las ayudas que Alemania prometió en el contexto de la operación con Magna.

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