Afganistán: Karzai promete combatir corrupción e impunidad

El presidente afgano Hamid Karzai se comprometió a combatir la corrupción y a terminar con la "cultura de la impunidad" al asumir el jueves en Kabul su segundo mandato, en un esfuerzo por recuperar su degastada legitimidad y responder a las críticas de las potencias occidentales.

El presidente afgano Hamid Karzai se comprometió a combatir la corrupción y a terminar con la "cultura de la impunidad" al asumir el jueves en Kabul su segundo mandato, en un esfuerzo por recuperar su degastada legitimidad y responder a las críticas de las potencias occidentales.Karzai fue investido por un nuevo quinquenio, tras unas elecciones manchadas por faudes masivos, en un momento en que la insurgencia islamista se cobra un número récord de vidas de soldados occidentales y de civiles afganos."La corrupción es un problema peligroso", afirmó Karzai ante numerosos invitados extranjeros, entre ellos la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, en un palacio presidencial bajo fuertes medidas de seguridad."Pronto convocaremos una conferencia en Kabul para organizar medios nuevos y más eficaces de combatir este problema", agregó en su discurso de investidura.Hillary Clinton elogió el discurso de Karzai al destacar que era "especialmente fuerte en las medidas que piensa adoptar contra la corrupción"."Constituye un nuevo punto de partida importante", dijo Clinton.Estados Unidos no tiene "ilusiones sobre las dificultades" de la lucha contra la corrupción, señaló Clinton.Los fondos destinados a Afganistán serán "verificados y utilizados a los fines previstos", advirtió Clinton.Karzai invitó a su gran rival, el ex ministro de Relaciones Exteriores Abdulá Abdulá a la formación de un gobierno de unidad nacional, al tiempo que prometía intensificar la lucha contra la producción de opio."Tenemos que aprender de nuestros errores y de las deficiencias de los últimos ocho años", afirmó Karzai, 51 años, ataviado con un sombrero tradicional y una capa de colores.Tras ocho años de guerra e inestabilidad, los países occidentales han presionado a Karzai para que haga la limpieza en el gobierno y restaure la confianza.Clinton condicionó directamente los futuros niveles de ayuda militar y financiera a Afganistán -de la que depende este país devastado por la guerra- a que se realicen progresos en la lucha contra la corrupción oficial.Sin embargo, Estados Unidos y la OTAN -que tienen a 100.000 soldados desplegados en el país y estudian la posibilidad de enviar a decenas de miles más en un último esfuerzos por ganar la guerra contra los islamistas- no tienen otra opción que trabajar con Karzai.El presidente norteamericano Barack Obama asegura que su decisión sobre el posible envío de refuerzos está cerca y que en las próximas semanas anunciará su nueva estrategia bélica, una decisión complicada por la controvertida elección presidencial de agosto.Por su parte, las ONG de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional y Human Rights Watch pidieron a Karzai que rompa sus lazos con los jefes de guerra afganos.Karzai debe "dar la prioridad a los derechos humanos y a la legalidad (...) para fortalecer la estabilidad y la seguridad del país", afirmó Amnistía.Kabul se encontraba en estado de alerta el jueves ante la posibilidad de atentados de los talibanes con motivo de la investidura de Karzai. Los empleados extranjeros de las embajadas, de Naciones Unidas y de los grupos humanitarios recibieron la consigna de no salir.Unidades policiales y paramilitares patrullaban las calles y los servicios de inteligencia levantaron una barrera de acero en torno a la ciudad.Kabul ha sido escenario de una serie de atentados suicida con coche bomba que han matado a cerca de 100 personas en los últimos tres meses.

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