Afganistán: 7 agentes de la CIA y 5 canadiendes mueren en ataques talibanes

Los talibanes reivindicaron el jueves los ataques que mataron a ocho estadounidenses, de los cuales siete trabajaban para la CIA, y a cinco canadienses, además de haber decapitado a cinco rivales afganos, con lo que enturbian un poco más el año 2009.

Los talibanes reivindicaron el jueves los ataques que mataron a ocho estadounidenses, de los cuales siete trabajaban para la CIA, y a cinco canadienses, además de haber decapitado a cinco rivales afganos, con lo que enturbian un poco más el año 2009."Somos los autores de estos ataques", declararon a la AFP dos portavoces de los rebeldes, Zabihula Mujahid y Yusuf Ahmadi, por teléfono desde un lugar desconocido, al respecto del atentado el miércoles en Jost (este) y del ataque con bomba del martes en Kandahar (sur).Siete agentes de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) murieron y otros seis resultaron heridos cuando un kamikaze activó su cinturón de explosivos en la base de Chapman, en la provincia de Jost, fronteriza con Pakistán, indicó la agencia este jueves en un comunicado.Un repsonsable de la embajada de Estados Unidos en Kabul había declarado el miércoles que ocho estadounidenses habían muerto en este atentado.Hasta ahora la CIA solo había perdido a cuatro funcionaros desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el inicio de la guerra en Afganistán, según el Washington Post y el New York Times.El martes, cinco canadienses, cuatro soldados y un periodista del Calgary Herald, murieron en la explosión de una bomba al paso de su vehículo blindado, en Kandahar, un bastión de los talibanes en el sur del país, anunció el contingente canadiense en Afganistán."Los soldados estaban patrullando para recoger información sobre la vida cotidiana y asegurar la seguridad en la zona", declaró el jefe del contingente canadiense, el general Daniel Ménard. Este incidente eleva a 138 el número de soldados canadienses muertos en Afganistán. Canadá tiene desplegados unos 2.800 militares en la región de Kandahar, un contingente que tiene prevista su repatriación en 2011.La insurrección ha ido ganando terreno estos últimos años a pesar del aumento regular del número de tropas occidentales en el país.El año 2009 fue de lejos el más sangriento desde la invasión de Afganistán liderada por Estados Unidos para derrocar al régimen talibán en 2001, con 512 muertos, cerca de dos tercios más que en 2008 según la página de internet icasualties.com.Hasta agosto de 2010, se espera que lleguen al país 40.000 refuerzos occidentales, que se unirán a los 113.000 soldados desplegados en la actualidad.Golpeadas por los ataques rebeldes, las fuerzas extranjeras están además bajo la presión creciente del gobierno afgano, al que apoyan desde 2001 pero que denuncia las víctimas civiles de sus operaciones.Kabul aumentó la presión el jueves al exigir, a través de su Consejo Nacional de Seguridad (NSC), que los extranjeros que según el gobierno mataron a diez civiles, entre ellos ocho adolescentes, durante una operación de las fuerzas internacionales el pasado sábado en la provincia de Kunar (este), sean devueltos para ser juzgados.La polémica por la muerte de esos diez civiles recrudeció el miércoles con la publicación de un informe oficial confirmando estas acusaciones y con las dos manifestaciones contra las tropas extranjeras en Kabul y Jalalabad, y el jueves en Asadabad, la capital de Kunar, donde 1.500 manifestantes desfilaron a gritos de "Muerte a Obama".

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