Adam

La idea para el guion surgió del director Max Mayer, quien al escuchar una entrevista en radio de una persona que padece la enfermedad se inspiró en ella para llevar la historia al cine.

“Todos somos polvo de estrellas” determinó el astrónomo Carl Sagan y la comedia romántica, Adam, parece sugerir esa idea de lo divino que es parte de todos nosotros al presentar como héroe a un joven con el síndrome de Asperger, una forma altamente funcional de autismo. La gente que lo padece no puede entender mensajes no verbales por lo cual se enfrenta al rechazo social.  La idea para el guion surgió del director Max Mayer,  quien  al escuchar una entrevista en radio de una persona que padece la enfermedad se inspiró en ella para llevar la historia al cine.

holaciudad! tuvo la oportunidad de conversar con el director y guionista de Adam y sus intérpretes. Aquí  transcribimos parte de la conversación.  Mayer nos hablo de cómo se le ocurrió la idea. “Escuchaba NPR. Un adulto estaba hablando en forma muy conmovedora sobre los retos de su enfermedad, de cómo se sentía aislado, de cómo observaba la conducta de las personas comunes  y se preguntaba como sabrían en que momento sonreír y en qué momento hablar y en qué momento no hablar y de cómo podrían obtener tanta información sobre los demás sin hablar y de… bueno, en fin que me conmovió mucho y yo no me conmuevo fácilmente”, aseguro Mayer.

Al mismo tiempo, y como muchos que padecen de Asperger, Adam tiene una capacidad extraordinaria para recabar información, en su caso la relacionada con el espacio sideral. Interpretado por el actor británico, Hugh Dancy, quien ha aparecido en Confessions of a Shopaholic y The Jane Austen Book Club, Adam no era un papel fácil de aceptar para alguien que aspira a una carrera de simple galán romántico. Según Dancy: “El reto más grande fue el de lograr el balance justo. Hay comedia en el personaje, y hay humor, hay mucho de eso, pero obviamente uno no quiere llevar eso demasiado lejos. Queremos presentar una historia que sea de la vida real y queremos que el público sienta que el personaje es cómico y entrañable, pero que no se rían de él”. Dancy nos comentó que se había reunido en varias ocasiones con personas que padecen de Asperger y así encontró la forma de evitar los clichés. “Estando en el mismo cuarto con un grupo de gente con Asperger, entendí que en realidad hay una gran variedad, un gran espectro, y que si hay una sola única verdad en esta historia ésta es que Adam no es solamente un joven con una condición, no es un diagnóstico, o una etiqueta, es un ser humano, un ser humano específico. Y viendo a toda esta gente tan distinta con sus diferentes sentidos del humor y sus diferentes formas de moverse y los diferentes grados de sus síntomas, me di cuenta de que podía escoger cuáles usar, que no me tenía que preocupar de que estaba representando a todos los que padecen de Asperger, sino a un solo ser humano”.

La manera de ser infantil e inocente, acaba atrayendo finalmente a Beth, una joven y bella mujer interpretada por la australiana, Rose Byrne, mejor conocida por su participación en la serie “Damages”. Beth viene huyendo de una relación dolorosa y de graves problemas familiares. La actriz nos hablo acerca de cómo había buscado puntos de identificación con su personaje. “Bueno, nunca he estado con alguien que padezca de Asperger, pero sí he tenido relaciones que se rompen por la falta de comunicación como ocurre con ésta y también he tenido mi dosis de problemas familiares, supongo.  Mi papá no ha tenido que ir a la cárcel, pero, siempre tienes que tener empatía hacia tu personaje, lo intentas por  lo menos. Tú eres su abogado, su mejor juez, tienes que hacer el mejor trabajo que puedas con él.”

Lo que más impactó a Mayer en sus investigaciones sobre Asperger es que los clásicos síntomas de falta de empatía y de no entender el humor ni la comunicación no verbal, en realidad se podría aplicar a todas las relaciones humanas.  “A medida que iba aprendiendo más sobre el Asperger, mejor me parecía como una metáfora de que en realidad todos tenemos el deseo, la necesidad, de conectarnos con los demás y sin embargo, estamos encerrados en nuestro propio mundo y no entendemos a los demás, no importa que tan cerca estemos de ellos”. Esta fue también la forma en que Dancy interpreto lo que ocurre con Adam. “Toda interacción humana, todos estamos tratando de superar el hecho de que en realidad no sabemos qué está pasando por la mente de la persona o personas con quienes nos estamos relacionando, aun de la gente que amamos y de la que nos sentimos más cerca en todo el mundo estamos siempre negociando, y eso es justamente lo divertido, eso es de lo que se trata una relación, es el misterio. No queremos… bueno, gracias a dios, no podemos leernos  las mentes, no tenemos esa información, pero en ese sentido creo que la gente con Asperger, y en particular Adam y Beth y las dificultades en su relación son una metáfora de las complejidades de la comunicación humana y no solo de quienes padecen de Asperger.

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